¡ VIERON EL ROSTRO DE DIOS !

 ¡Vieron el rostro de Cristo!  ¡Vieron el rostro de Dios!

Durante treinta y tres años en un pequeño lugar del planeta tierra, Dios estuvo conviviendo con el hombre, pero sólo un reducido grupo fue consciente de ello y quiso creerlo.

Esta situación de visión directa y contacto directo con Dios termina cuando Jesús asciende a los cielos, pero en la tierra ya nada es igual. Jesús no es visible, pero su presencia continúa entre nosotros a través de los siglos.

 En la actualidad, después de la Redención, en la Iglesia de Cristo, el creyente puede estar en posesión de la Gracia Santificante —la “Gracia de Cristo”—, infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma, y en ésta situación entrar en una participación de la vida divina. Esta es la Gracia que nos hermana con Cristo, y nos hace auténticos hijos de Dios.

Perseverando en esta situación de participación de la Vida de Cristo, iremos alcanzando un grado de santidad, que nunca será la “santidad original”, pero que siempre será valorada a la hora de nuestra presencia ante Dios.

Dios Padre, a lo largo de los siglos, no sólo ha ido “conservando” al hombre, sino que al final, con la Redención, con el Sacrificio de su Hijo, le ha proporcionado los medios para volver a Él.

La Gracia supone un “nacimiento”. Hay un cambio desde la no posesión a la posesión. La Gracia es como el “injerto” divino que se une a nuestra naturaleza y la renueva y le hace dar frutos de santidad.

El modo en que Dios nos concede participar de su vida y por tanto nos hace miembros de su familia es la filiación. Nos dice San Pablo: “Mirad que amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, y lo seamos”. Dios Padre nos adopta como hijos, por participación en el Verbo, el Hijo muy amado.  Nos hace “hijos en el Hijo”.

La Salvación queda a nuestro alcance. Sólo hay que querer, porque los medios los tenemos en todas las iglesias, grandes o pequeñas, bonitas o feas. En todas está Jesús esperándonos y un apóstol de Jesús dispuesto a escucharnos. Si necesitamos perdón o alimento para nuestra alma allí nos lo darán, y además el Señor ha dispuesto que sea gratis total.

Pero además, lo maravilloso es que toda la historia de la Redención ya está escrita, y que el Don Divino de la Gracia Santificante ya nos ha sido concedido.

Adán y Eva sólo tuvieron el consuelo de unas túnicas de cuero…

 

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Hoy celebramos el Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor.

Quizás es una buena fecha para empezar una Vida Nueva.

 

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