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UN “VIDEO” SOBRE LA SANTA CENA

viernes, diciembre 3rd, 2010

Nos dice Jesús :

“El que come mi  carne y bebe mi sangre permanece en mí  y  Yo en él”

Según esta afirmación : La  Carne  se  une a la carne. La  Sangre se une a  la sangre. Él  permanece en  mí y yo en Él…  ¿Pero, cómo?. ¿Cómo es  ello posible? . Jesús nos promete con sus palabras una “fusión” de su Cuerpo Vivo, y de  su Sangre Viva, con nosotros. De su Espíritu con nuestro  espíritu

…  pero, ¿cómo?.

Por   Ley Natural , lo único  que se  “funde”   en el cuerpo  humano  viniendo del exterior,  es la comida y la bebida.  Por eso Jesús le dice a los hombres  que deben  comerle  y beberle .

Pero, ¿cómo? , !Dios mío¡ ;  ¿de  qué manera?

… pues Jesús, Dios Hijo, lo explica a sus discípulos un día antes de morir, no antes . Un día antes de morir. Queriendo demostrar que Él se daba vivo,  que Él se daba  vivo como  Hijo de Dios Vivo.  Y sucede  de la manera mas fácil y más simple. ¡Como todas las cosas de Dios¡ .

Estaban celebrando la Pascua . Estaban  cenando. En un momento determinado  Jesús se incorpora,  y entre todos los alimentos elige  el pan y el vino:   El pan para  identificar su Cuerpo.  El vino para identificar su Sangre, y simplemente  “lo dice”.

  • “Tomad  y comed  todos de  él porque esto es mi cuerpo”, (refiriéndose al pan).
  • Tomad y bebed todos de él, porque esto es mi sangre” (refiriéndose al cáliz del vino).

¡La Palabra  de Jesús¡    ¡La Palabra de Dios hace el milagro¡  Simplemente lo dice :  Estos trozos de pan, porque lo  digo Yo,  Jesús, que soy Dios, y bajo la Palabra de Dios,  pasan  a ser “el Cuerpo de Cristo”.  Este cáliz de vino, porque lo digo Yo, Jesús,  Hijo de Dios pasa a ser mi Sangre, “la  Sangre de Cristo”.

Las  palabras de Jesús en la  Santa Cena,  obran el milagro :

El pan pasa a ser su Cuerpo    El vino pasa a ser su Sangre

Doce personas cenaban con Jesús. Los doce quedaron estupefactos , pero …  !! No dudaron ni un segundo ¡¡ . Durante tres años seguidos habían visto, incluso habían participado  en todos los milagros de Jesús:

.  Cuando  multiplicaba los panes y los peces con su  Palabra.

.  Cuando  calmaba las tempestades con su  Palabra.

.  Cuando curaba todo tipo de enfermedades con su Palabra

.  Cuando resucitó a Lázaro después de  estar muerto durante  cuatro días con su Palabra.

Ahora con su Palabra, convertía unos trozos de pan en su Cuerpo .  Ahora con su Palabra, convertía  un cáliz de vino  en su  Sangre .  !No dudaron ni  un segundo¡ . Tampoco Judas.

… y comieron los doce.      … y bebieron los doce .

… y por primera vez en este mundo, doce personas sintieron en  su cuerpo  el Cuerpo de Cristo.

… y por primera vez en este mundo  doce personas se sintieron  “fundidos”  en  la divinidad de Cristo.  Uno de ellos,  no lo pudo resistir y abandonó  la sala.  Llevaba el  Demonio en su interior.  Los otros once, no lo cuenta el  evangelio, pero durante  un largo rato, fueron incapaces de decir nada.  Habían quedado  “fundidos”  en la Divinidad de Cristo .

Aquello fue un milagro. Sin embargo, este gran milagro de Jesús, seguramente uno de los últimos, fue un  milagro sin fin. Un milagro que no termina. Un milagro que se repite todos los días  una y mil veces. Un milagro que se repite una y cada vez que los hombres  queremos que se celebre.

Aquella noche  Jesús decide obsequiarnos con su abrazo divino,  cada vez que  se lo pidamos, porque …

… porque, después de  repartir  el pan y el vino entre sus discípulos, Jesús levantó su mirada,  miró a través de los muros del cenáculo,  miró a través de los tiempos, … y vio millones y millones de criaturas, de todas las generaciones, que también querían participar de su “abrazo divino”,  de ese pan que era su Cuerpo,  y de ese vino que era su Sangre; de ese alimento divino que sólo Él podía dar.

… y Jesús, recurrió de nuevo a su Palabra :

“Haced esto en  conmemoración mía”, dijo .

Y los doce  volvieron a quedar estupefactos.  Se miraron unos a otros, y como en sueños, se vieron imitando a  Jesús, presidiendo una mesa, con dos únicos alimentos, bendiciéndolos  como Jesús y usando las mismas palabras de Jesús, y repitiendo el milagro de  Jesús, pero representando a Jesús.

Jesús sería el sacerdote de cada ceremonia. Ellos serían el sacerdote visible, pero sería la persona de Cristo, la que haría otra vez  el milagro.

“Haced esto en conmemoración mía”.

Sólo un frase, sólo unas palabras.  De  nuevo su Palabra.Y con estas palabras

  • Jesús convierte a sus apóstoles, y  sus sucesores, en sus ministros. En personas que actúan por Él y con Él,
  • …y con ellos, y para todos los presentes y no presentes, efectúa  de nuevo el milagro de la Santa Cena.
  • Jesús ordena a sus discípulos, que hagan partícipes de  su Cuerpo y de su Sangre a todos aquellos que  debidamente preparados quieran recibirle.

!Esta noche  nace el Sacramento del  Orden Sacerdotal¡.

!Esta noche nace el Sacramento de la Eucaristía!

Tomado de “Ernesto”.  Ver boton “El libro de Ernesto” – Archivo pdf-  “Fué un día antes”

(Dedicado a mi amigo “Coke”, a quien el Señor ha llamado esta mañana)