EL PERDÓN DE DIOS NO SE PUEDE NEGAR A NADIE (II)

El 5 de agosto de 2015, el Santo Padre, en una de sus catequesis habituales, quiso hablarnos de ese otro grupo de “heridos sociales”, concretamente de los divorciados en nueva unión.

Os adjunto un pequeño resumen de esa catequesis:

. “No debe haber confusión. En contra de lo que en muchas ocasiones se ha dicho, o creído, estas personas no son de hecho excomulgadas, no están excomulgados, y no deben ser absolutamente tratadas como tales: ellas forman parte siempre de la Iglesia”.

. “La Iglesia sabe bien que una situación tal contradice el Sacramento cristiano. De todos modos, su mirada de maestra viene siempre de un corazón de madre. He aquí porqué siente el deber, “por amor a la verdad” de “discernir bien las situaciones”. dando como ejemplo la diferencia entre quien ha sufrido la separación y quien la ha provocado. Se debe hacer este discernimiento”.

. “Forman parte de la Iglesia y por lo tanto todos debemos tener la conciencia de que es necesaria una fraterna y atenta acogida, en el amor y en la verdad, a los bautizados que han establecido una nueva convivencia después del fracaso del matrimonio sacramental”.

. “Si luego miramos también estos nuevos lazos con los ojos de los hijos pequeños, vemos aún más la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades una acogida real hacia las personas que viven tales situaciones. Por esto, es importante que el estilo de la comunidad, su lenguaje, sus actitudes, estén siempre atentos a las personas, a partir de los pequeños”.

. “Ellos son quienes más sufren estas situaciones. Después de todo, ¿cómo podríamos aconsejar a estos padres hacer de todo para educar a los hijos a la vida cristiana, dando ellos el ejemplo de una fe convencida y practicada, si los tenemos alejados de la vida de la comunidad como si fueran excomulgados?”
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Estas palabras del Papa han sido comentadas y aclaradas en muchos medios. Os adjunto por su interés parte del comentario a la catequesis del Papa del canonista español, Jorge Otaduy a Europa Press:

“Quedó muy claro que una persona divorciada y vuelta a casar sigue perteneciendo a la Iglesia y debe ser acogida. Pero no todos los católicos lo saben, ya que la confusión entre divorcio (sólo en el caso de los vueltos a casar) y excomunión no es casual, pues coincide que en ambos casos esas personas no pueden recibir de modo ordinario los sacramentos. Pero hay una gran diferencia entre ambas situaciones”.

“La excomunión es una pena canónica que responde a un delito [como la herejía o el aborto] y uno de los efectos es que quien está excomulgado no puede participar en los Sacramentos, pero el divorcio nunca ha sido un delito y por tanto nunca ha estado penado desde el punto de vista canónico”.

“La razón por la que los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar (porque sí pueden asistir a Misa) es que su situación no es coherente con lo que la Comunión sacramental simboliza y hace presente: el matrimonio místico entre Cristo y su Iglesia, el cual es indisoluble”.

“Y con su habitual sentido práctico, Francisco animó a los divorciados y vueltos a casar a que participen en la vida eclesial “con la oración, con la escucha de la Palabra de Dios, con la frecuencia a la liturgia, con la educación cristiana de los hijos, con la caridad y el servicio a los pobres, con el compromiso por la justicia y la paz”.

“Entonces, ¿qué es lo novedoso en el discurso del Papa? No es novedad la postura oficial de la Iglesia sobre los divorciados vueltos a casar, pero si es novedoso el impulso que el Santo Padre quiere dar para que estas personas se reincorporen pronto a la Iglesia”.

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