ESTA GENERACION ES UNA GENERACION PERVERSA

Evangelio de miércoles de la 1ª semana de Cuaresma

Evangelio (Lc 11, 29-32)

Habiéndose reunido una gran muchedumbre, comenzó a decir: -Esta generación es una generación perversa; busca una señal y no se le dará otra señal que la de Jonás.

Porque, así como Jonás fue señal para los habitantes de Nínive, del mismo modo lo será también el Hijo del Hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el Juicio contra los hombres de esta generación y los condenará: porque vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y daos cuenta de que aquí hay algo más que Salomón.

Los hombres de Nínive se levantarán en el Juicio contra esta generación y la condenarán: porque ellos se convirtieron ante la predicación de Jonás, y daos cuenta de que aquí hay algo más que Jonás.


Comentario

Estas duras palabras de Jesús, están pronunciadas en el contexto de una situación en la que muchos de sus seguidores dudaban de Él y de su doctrina, y pedían una ¨señal” definitoria.

“Esta generación es una generación perversa”… , afirmaba Jesús.

Yo quisiera, en el comentario de hoy, para buscar unas palabras similares, válidas para nuestra situación actual, usar el contenido de un discurso del Papa Emérito, Benedicto XXVI, pronunciadas en el Parlamento Alemán hace unos pocos años, con el titulo de “El Derecho y la Política”:

.-La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, sin el cual nunca tendría la posibilidad de una acción política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho.

.-El éxito puede ser también una seducción y, de esta forma, abre la puerta a la desvirtuación del derecho, a la destrucción de la justicia. “Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?”, dijo en cierta ocasión San Agustín.

.-Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra él; cómo se pisoteó el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y llevarlo hasta el borde del abismo. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político. En un momento histórico, en el cual el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable, este deber se convierte en algo particularmente urgente.

.-El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo. Se puede manipular a sí mismo. Puede, por decirlo así, hacer seres humanos y privar de su humanidad a otros seres humanos. ¿Cómo podemos reconocer lo que es justo? ¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho sólo aparente? La petición salomónica  sigue siendo la cuestión decisiva ante la que se encuentra también hoy el político y la política misma”.

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 Sobran otros comentarios.

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