LA FELICIDAD

En general se aprecia una gran divergencia de opiniones respecto a cómo entender la felicidad; placer para algunos; honores para otros; dinero para  casi todos.

Los bienes externos se buscan porque pueden acercarnos más a la felicidad, aunque su posesión no implica que seamos íntegramente felices, puesto que  por poseer riquezas no garantizamos nuestra felicidad.  Tampoco  la consecución del placer nos hace felices.

Para los cristianos la felicidad sólo se logra en la unión con Dios.  No es posible ser feliz sin esta comunión, porque Dios mismo es la felicidad.  La criatura humana fue feliz cuando como explica el Génesis,  vivía en comunión con Dios en el Paraíso.

¿Pero, es posible la felicidad ahora, en éste mundo?

La felicidad extrema, que es vivir junto a Dios  alcanzando la  Vida Eterna, solo es posible después de la muerte.  Sin embargo,  la felicidad en menor grado es facilísima de conseguir en este mundo.

Sólo se trata de vivir junto a Dios.  Puedes decir que no ves  fácil vivir junto a Dios en éste mundo de avaricia y de locura. Puedes decir también que no sabes como encontrarle.

Yo no me lo creo. Tú sabes que  Jesús está junto a ti. Vuelve lentamente la cabeza, y podrás verle con los ojos de tu alma.  Lleva muchos años esperando que le mires y que le hables.

¡Entonces entenderás lo que es la felicidad!

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