“MISERICORDINA”

El domingo 17 de noviembre por la mañana, en el Ángelus, en la Plaza de San Pedro, se produjo un hecho insólito: una supuesta “medicina polaca” fue distribuida a los fieles. Fue una iniciativa del Papa en la vigilia del Año de la Fe, como una invitación para dirigirse al Señor por los problemas del mundo.

El Papa mismo, la definió así: “Ayuda espiritual para nuestra alma y para difundir por todas partes el amor, el perdón y la fraternidad”.

Bromeando, el Papa dijo: “Es una medicina especial para concretar los frutos del Año de la Fe”. E invitó a todos: “No os olvidéis de tomarla porque hace bien ¡al corazón, al alma y a toda la vida!”

La idea tiene su origen en Polonia. Así, utilizando la forma de “medicina” proponían los seminaristas de Gdansk, el mensaje sobre la Divina Misericordia, la devoción difundida por Santa Faustina Kowalska, con el famoso cuadro del Jesús que apunta a su corazón, del que salen un rayo rojo (la sangre, la Eucaristía) y otro pálido (el agua, el bautismo, el Espíritu Santo).

La “Corona de la Divina Misericordia” a la que alude el prospecto es una oración repetitiva, más breve que el Rosario, que se suele rezar a las tres de la tarde, hora de la muerte de Jesús: “Por tu dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”, alternada en ciertos momentos con el trisagio griego: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros”.

El envase —la cajita del “medicamento”— es blanca con el dibujo de un corazón humano con espinas y un diagrama de los latidos del corazón. Dentro se encuentra la hoja con las instrucciones de uso.

La composición es la siguiente:

“Misericordina” (misericordium)
– 59 gránulos para el corazón.
– 50% Corona Divinae Misericordiae
– y 50% Imago Iesu Misericordis.

Para el cristianismo, la misericordia es un atributo divino entendido como sinónimo de consideración, amabilidad y perdón, que los fieles piden a Dios para que éste tenga piedad por sus pecados y sus desobediencias.

Recordemos las palabras de Dios Padre en boca del profeta Oseas: “Porque yo quiero amor no sacrificios; conocimiento de Dios y no holocaustos” (Os 6,6)

Recordemos también la conducta, el ejemplo de Jesús, sentándose a comer con publicanos y pecadores. Criticado por los fariseos les dijo: “No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos. Id y aprended qué sentido tiene misericordia quiero y no sacrificio; porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”. (Mat 9, 12-13).

No debemos olvidar, para terminar, que las obras de misericordia son catorce: siete espirituales y siete corporales.  ¿Te acuerdas de ellas?  ¿Las practicas con frecuencia?

Si no es así, ya sabes: toma “Misericordina” por lo menos una vez al día…

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NB.  Tomado en parte de “Religión en Libertad”

En el próximo artículo, basado en una reciente entrevista al Papa, se habla ampliamente de la misericordia. No dejes de leerlo.

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