NOS QUEDA UNA ESPERANZA…

Pocas cosas hay tan bellas como un amanecer. Se inicia un nuevo día para todos los seres vivos, incluido el ser humano. Todo se mueve. Todos los seres vivos poseen una extraña y maravillosa fuerza que los mueve. Es como un desconocido impulso; un impulso vital, sin el cual la vida es imposible. Sin ese impulso vital, todos quedarían inertes, inmóviles. Quedarían reducidos a pura materia.

Los antiguos pensadores y filósofos buscaron un nombre para ese desconocido “impulso”. Le llamaron “ánima” porque pensaron que su misión era animar, darle movimiento al cuerpo, y proporcionarle vitalidad.

En el hombre, éste impulso de vida, éste “anima”, no sólo anima el cuerpo como en los otros seres vivos, sino que también tiene otras potencias, propias y exclusivas de la persona humana. La criatura humana, conoce, ama, y tiene libertad para decidir entre lo bueno y lo malo. Es un ser racional.

Libertad total y absoluta: Libertad, para actuar contra las leyes del universo y contra las leyes naturales. Libertad, incluso para atentar contra sí mismo…

En todos los seres vivos, básicamente existen dos instintos: un primer instinto de conservación que les impulsa a alimentarse, y un segundo instinto de mantener la especie, que les impulsa a buscar una hembra. Unión de macho y hembra. Carne con carne para crear una sola carne. Esta unión es vital. Esta unión es la vida.

Se unen dos células: una de él y otra de ella. Se genera un nuevo ser porque en ese mismo instante, surge ese “ánima” que anima, que da vida, que da vitalidad a esas dos células unidas; y un nuevo ser, una nueva criatura, se presenta en nuestro mundo. En el caso del ser humano ocurre de la misma forma: dos células unidas, y la criatura humana inicia su vida en el vientre de su madre.

Decimos bien: inicia su vida. Porque desde el mismo instante de esa unión celular, es, un nuevo ser viviente.
feto2
La vida en el seno materno es una etapa. Es una primera etapa, donde ésta nueva persona se desarrolla y adquiere una dimensión y una sofisticada morfología, que le permitirá poder vivir después fuera del seno materno.

Queremos decir, que es un ser humano, que merece el amor inmenso de sus progenitores; que merece la atención máxima de la sociedad y los cuidados necesarios para su desarrollo; que es una criatura recién llegada a este mundo totalmente inocente e indefensa.

Con todas estas premisas podemos afirmar que el aborto es el más horroroso y cobarde de los crímenes. Se destruye algo sublime porque desde el primer momento se trata de un ser humano, indefenso, vivo, en la primera etapa de su existencia.

Con enorme tristeza leemos las estadísticas sobre abortos. El aborto es un no a la ley moral natural. El aborto es un no a la lógica. Con el aborto, el hombre, en el colmo de la aberración, destruye al hombre…

Sin embargo nos queda una esperanza: El mismo Dios que hizo la ley de la gravedad hizo también la ley de la justicia.

__________________________

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.