¿QUÉ ES EL MAL?

Santa Misa del sabado, 16 del Tiempo Ordinario

Evangelio (Mt 13, 24-30)

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío: “El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.

Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña. Los siervos del amo de la casa fueron a decirle: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?»

Él les dijo: «Algún enemigo lo habrá hecho». Le respondieron los siervos: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, no vaya a ser que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Dejad que crezcan juntos hasta la siega.  Y al tiempo de la siega les diré a los segadores: “Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero».”

Comentario

 Desde el punto de vista puramente ético, “el mal  es una condición negativa atribuida al ser humano,  que indica la ausencia de principios moralesbondadcaridad o afecto natural por el entorno y los entes que figuran en él”.

“El bien y el mal son conceptos o nociones relativos al sentido, al valor o a las consecuencias de la actuación humana”.

Para los cristianos el tema es  más sencillo: El Señor Dios, en el momento de la creación de la criatura humana, insufla en su alma, en su corazón, una Ley imperecedera, que todos los seres humanos sean de la raza que sean, vivan donde vivan, llevan grabada en su corazón. Es   la Ley Moral Natural,  es la Ley del Bien y del Mal.

De este modo, cuando la criatura humana abandona el Paraíso donde solo existía el Bien, y pierde la presencia de Dios, se encuentra directamente, con el Mal, en forma de un personaje llamado Diablo, que luchara constantemente por atraerle.

En el curso de los siglos, desde que nos expulsó del paraíso, el Señor Dios Padre, haciendo uso de su divina misericordia, ha querido, respetando nuestra libertad, “fortalecer nuestros medios” para vencer al Diablo.  Para ello, hace 2020 años,  El Hijo de Dios hecho Hombre, no solo vino a redimirnos sino también a quedarse entre nosotros.

Para nosotros es una lucha sin cuartel que tenemos que librar a diario, pero ahora tenemos a nuestro lado  a Jesús, el Hijo de Dios, y al Espíritu Santo, tercera Persona de la Santísima Trinidad que recibimos el día de nuestro bautismo.

No tenemos excusa. Jesús y la Iglesia de Jesús con su Sacramentos, los tenemos a nuestro alcance en cada momento

Sin embargo nuestra libertad, y solo nuestra libertad puede, hacer que nuestra decisión, sea correcta o incorrecta, buena o mala. En cualquier caso, recordemos las palabras de Jesús:

“Dejad que crezcan juntos hasta la siega.  Y al tiempo de la siega les diré a los segadores: “Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero».”

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