SÍGUEME.

El 19 de Agosto de 2013 el Papa Francisco concede una entrevista exclusiva a don Antonio Spadaro, S.J. director de “La Civitá Cattolica”, pero sin embargo la entrevista se publica en Septiembre, hace unos días, en la revista “razón y fe”  en la víspera de San Mateo Apóstol y Evangelista.

¿Por qué?

La explicación la da el propio Papa Francisco cuando el entrevistador le pregunta abiertamente:

—”¿Quién es Jorge Mario Bergoglio?”, y le responde:

—“No sé cuál puede ser la respuesta exacta… Yo soy un pecador.  Soy un pecador en quien el Señor ha puesto los ojos”. Y repite: “Soy alguien que ha sido mirado por el Señor”

Antes cuando venía a Roma vivía siempre en Vía della Scrofa. Desde allí me acercaba con frecuencia a visitar la iglesia de San Luis de los Franceses y a contemplar el cuadro de la vocación de san Mateo de Caravaggio”.

(El cuadro reproduce magistralmente el versículo 9, del capítulo 9 del Evangelio del propio San Mateo: “Vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: —”Sígueme”. Él se levantó y lo siguió”)

“Ese dedo de Jesús, apuntando así… a Mateo. Así estoy yo. Así me siento. Esto es lo que yo soy: un pecador al que el Señor ha dirigido su mirada… Y esto es lo que dije cuando me preguntaron si aceptaba la elección de Pontífice”.

Después de contemplar el cuadro en varias ocasiones, posiblemente, el entonces Cardenal J.M. Bergoglio medita las tres “escenas” restantes del capítulo 9 del evangelio:

 . “Ya en la casa, estando a la mesa, vinieron muchos publicanos y peca-dores y se sentaron también con Jesús y sus discípulos. (Versículo 10)

 . “Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: — ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?” (Versículo 11)

 . Jesús lo oyó y dijo: —”No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos” Andad, aprended los que significa “misericordia quiero y no sacrificios”; que no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores. (Versículo 12)

 La “escena” del versículo 10 es inmensa. Proximidad, contacto, dialogo directo —entre Jesús y sus discípulos y Mateo y sus amigos publicanos y pecadores— compartiendo comida y cariño. Podemos imaginar a Jesús repartiendo amor y misericordia con su mirada, con sus palabras, y con sus gestos con estos sus nuevos amigos, “heridos” por sus múltiples y públicos pecados…

El ahora Papa Francisco se inspira sin duda en esta “escena” y también recoge las palabras de Jesús en el versículo 12, cuando el entrevistador le pregunta:

 

— ¿Es la Iglesia un “hospital de campaña”?

 .  “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla.

. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas… Y hay que comenzar por lo más elemental”.

. “¿Cómo estamos tratando al pueblo de Dios? Yo sueño con una Iglesia Madre y Pastora. Los ministros de la Iglesia tienen que ser misericordiosos, hacerse cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo. Esto es Evangelio puro. Dios es más grande que el pecado.

. Las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen después. La primera reforma debe ser la de las actitudes.

. El pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios ‘clérigos de despacho’. Los obispos, especialmente, han de ser hombres capaces de apoyar con paciencia los pasos de Dios en su pueblo, de modo que nadie quede atrás, así como de acompañar al rebaño, con su olfato para encontrar veredas nuevas”.

. “En lugar de ser solamente una Iglesia que acoge y recibe, manteniendo sus puertas abiertas, busquemos más bien ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos, capaz de salir de sí misma yendo hacia el que no la frecuenta, hacia el que se marchó de ella, hacia el indiferente.

. El que abandonó la Iglesia a veces lo hizo por razones que, si se entienden y valoran bien, pueden ser el inicio de un retorno. Pero es necesario tener audacia y valor”.

. Existen cristianos que viven situaciones irregulares para la Iglesia, o diversas situaciones complejas; cristianas que, de un modo o de otro, mantienen heridas abiertas. Pienso en los divorciados vueltos a casar, en parejas homosexuales y en otras situaciones difíciles. ¿Cómo hacer pastoral misionera en estos casos?

. ¿Dónde encontrar un punto de apoyo?  “Tenemos que anunciar el Evangelio en todas partes, predicando la buena noticia del Reino y curando, también con nuestra predicación, todo tipo de herida y cualquier enfermedad.

. En Buenos Aires recibía cartas de personas homosexuales que son verdaderos ‘heridos sociales’, porque me dicen que sienten que la Iglesia siempre les ha condenado. Pero la Iglesia no quiere hacer eso. Durante el vuelo en que regresaba de Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla.

. La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal. Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: ‘Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?’.

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(Sigue)

 

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