TENTADO POR SATANÁS

Santa Misa, primer domingo de Cuaresma.

Evangelio (Mc 1,12-15)

Enseguida el Espíritu lo impulsó hacia el desierto.  Y estuvo en el desierto cuarenta días mientras era tentado por Satanás; estaba con los animales, y los ángeles le servían. Después de haber sido apresado Juan, vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios, 15 y diciendo:

—El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio.

COMENTARIO

“No nos dejes caer en la tentación”,  le pedimos al Señor en el Padrenuestro.

Partiendo de la base de que la tentación es: “un impulso de hacer o tomar algo atrayente, pero que puede resultar inconveniente”,  nosotros, muy hispanos, enseguida pensamos,  en la palabra “trampa”.

Pero es algo más que una trampa, porque a la larga esas atracciones irresistibles, que  afectan a nuestros instintos humanos, esconden siempre un  daño importante para nuestra vida espiritual.

Es el arma preferida del diablo, con la cual casi siempre nos vence, pues con ella pone a prueba nuestro orgullo, nuestra vanidad, y nuestras apetencias carnales.

Jesús, con sus respuestas al diablo nos enseña las tres actitudes que debemos mostrar al demonio y a sus tentaciones. Son tres ejemplos para vencer las tentaciones del mal:

.- Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. El, respondiendo, dijo: Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios.

.- Después de esto le transportó el diablo a la santa ciudad de Jerusalén, y le puso sobre lo alto una roca y le dijo: si eres el Hijo de Dios, lánzate de aquí abajo, pues está escrito: Que Dios te ha encomendado a sus Ángeles, los cuales te tomarán tus manos para que tu pie no tropiece contra alguna piedra. Replico Jesús: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.

.- De nuevo lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: Todas estas cosas te daré si postrándote me adoras. Entonces le respondió Jesús: Apártate Satanás, pues escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto”

*

De cada una de las tentaciones de Jesús podemos obtener un ejemplo:

De la primera, vemos las consecuencias de dejarnos llevar por los deseos de la carne, lo cual incluye toda clase de deseos físicos. La segunda tentación tiene que ver con el orgullo de la vida. La tercera tiene que ver con el deseo de los ojos, y el poder.

Lo importante para nosotros, es aprender la solución que nos da Jesús sobre las tentaciones del Diablo. Cuando se produzcan  diremos como Él:

Apártate Satanás, pues escrito está:
Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”

­­­­­­­­­y con toda seguridad, si además pedimos ayuda al Espíritu Santo que habita en nosotros, el Diablo se marchará y su tentación se irá con él.

________________________

Comments are closed.