TODO LO HA HECHO BIEN.

Lecturas de la Santa Misa del 12-02-2021

Del Libro del Génesis: 3, 1-8

…La serpiente  replicó a la mujer: “No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos, y seréis como Dios, en el conocimiento del bien y del mal”.

…Tomó de los frutos y comió; y después le dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió. Al momento se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se cubrieron con ellas.

…Oyeron luego los pasos del Señor Dios, que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y se ocultaron de su vista entre los árboles del jardín.

*

Evangelio de   San Marcos:  7, 31-37.              

…De nuevo, salió de la región de Tiro y vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea, cruzando el territorio de la Decápolis.

..Le traen a uno que era sordo y que a duras penas podía hablar y le ruegan que le imponga la mano. Y apartándolo de la muchedumbre, le metió los dedos en las orejas y le tocó con saliva la lengua; y mirando al cielo, suspiró, y le dijo:

—Effetha, que significa: «Ábrete».

…Y se le abrieron los oídos, quedó suelta la atadura de su lengua y empezó a hablar correctamente. Y les ordenó que no se lo dijeran a nadie. Pero cuanto más se lo mandaba, más lo proclamaban; y estaban tan maravillados que decían:

—Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

*

Lo que nos queda:

Después de leer el Génesis, ¡oh sorpresa!, nos encontramos con que la palabra “manzana” no aparece por ningún lado. Lo que Eva sí hizo fue comer del fruto del árbol del “árbol del bien y del mal”, es decir, quiso participar en definir lo que era bueno y lo que era malo.

Eso venía a significar, que  ella podría modificar lo dispuesto por el Señor como bueno o como malo, según su pensamiento o sus deseos.

Eso es, justo el mismo pecado que cometemos los humanos a diario. Definimos como “bueno” lo que nos gusta y nos agrada, y como “malo” lo contrario, sin tener en cuenta lo dispuesto por el Señor, en ese árbol del bien y del mal, que son los Mandamientos de la Ley de Dios.

*

Leyendo el Evangelio:

.- Seguimos con Jesús en tierra de paganos: Tiro, Sidón, y ahora el territorio de la Decápolis.  Después de lo que leímos ayer, Jesús ya es sobradamente conocido en estos lugares.

.- En esta ocasión le traen a uno que era sordo y que a duras penas podía hablar y le ruegan que le imponga la mano en la confiaza de que lo sanaría.

.- Jesús, como siempre busca la discreción. Por algún motivo siempre quiere pasar inadvertido, Siempre ruega a las personas que  cura o que son sujeto de uno de sus milagros, que no lo cuenten, que no lo divulguen. Desea pasar desapercibido-

.- Por eso,  toma a esta persona, y la aparta de la muchedumbre, le mete los dedos en las orejas, y le toca la lengua con saliva. Entonces –como siempre- mira al cielo, suspira y dice: “Effetha”, que significa ábrete.

.- De este modo, allí, en la intimidad, se produce el milagro: aquella persona, puede oír y vuelve a hablar.  Los dos solos son testigos. Después, como es natural, vienen los gritos de alegría, y todos quedan maravillados.

“—Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.  (Dicen los que le acompañan).

Tiro, Sidón, y ahora el territorio de la Decápolis, –cuyos habitantes son considerados por “el pueblo de Dios” como paganos–, ahora gozan de la compañía del Señor, de los milagros del Señor, y del Amor del Señor.

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