UN BOTE DE LECHE CONDENSADA.

Eran años de miseria. Todo había quedado destrozado después de una guerra absurda. No había alimentos. El pan estaba racionado mediante “cartillas”, a razón de 150 grs. por persona. Además tampoco era pan de trigo, sino una mezcla de harina de cebada y centeno y el salvado restante de la molienda del poco trigo que existía, y que se vendía de “estraperlo”.

La gente subsistía con los productos del campo, hortalizas verduras y legumbres, así como del sacrificio de animales domésticos, y de la pesca. En todos los pueblos existía un centro de “auxilio social” donde se repartían entre los más necesitados las ayudas procedentes del extranjero, especialmente de Argentina. En esos centros se suministraba básicamente leche en polvo.

Un día, como manjar especial aparecieron los botes de leche condensada. Aquello fue un descubrimiento sensacional, que mejoró sobradamente el “pan de racionamiento” impregnado con pringue de tocino o aceite, recubierto con azúcar.

El afortunado poseedor de uno de estos botes -inicialmente eran muy escasos-, practicaba dos agujeros, uno frente a otro, en la tapadera superior del bote, e inmediatamente ponía la boca en el agujero inferior. Bastaba solo absorber un poco y la boca se llenaba de aquél delicioso manjar. También se podía verter sobre una rodaja de aquel
pan de centeno.

*

En este ambiente de pobreza, también había “pobres”. Eran aquellos que no tenían un trabajo fijo, que apenas ganaban dinero y que vivían de la caridad “pidiendo” por las casas, de puerta en puerta, o a la entrada de los comercios. Los hijos de estos pobres, solían acompañarles por las calles, aunque a veces se escapaban y “pedían” por su cuenta… Así sucedía con Emilio y su hermano Paquico.

Paquico sólo tenía cinco años y Emilio once. Paquico se pasaba todo el día detrás de su hermano que era todo su apoyo, y gracias a lo que les daban podían subsistir. A veces hasta podían llevar algo a sus padres.

Un día Dña. Cecilia, “la maestra”, conocida en el pueblo por su bondad y caridad, les encontró casi al anochecer, cerca de su casa. Estaban muy tristes; casi no habían comido. A Paquico le dolía el cuello de tanto mirar a la cara de su hermano mucho más alto que él…

Asombrosamente sucedió lo inesperado: Dña. Cecilia les llevo a su casa y les obsequió con un bote de leche condensada. Hizo dos agujeros y se lo dio al hermano mayor. Emilio tomó el bote con una mano y se lo puso en la boca. Inmediatamente su hermano empezó a dar saltos reclamando el bote para sí, pero Emilio lo separaba con su mano libre.

Al poco tiempo Emilio cedió, y le dio el bote a su hermano. El pequeño cogió el bote con las dos manos, y empezó a absorber con tal intensidad que le leche se le escapaba por la boca. Emilio sonreía, pero a los pocos segundos le arrebató el bote diciéndole: “¡¡Eh, Eh, que esto es para los dos!!”. El bote pasaba de un hermano a otro, hasta que finalmente, entre risas, y peleas quedó vacío.

Dña. Cecilia estuvo observando detenidamente el espectáculo. Ella por su profesión conocía perfectamente a los niños y paso a paso fue captando todo lo que sucedía: el hermano menor absorbía la leche con todas sus fuerzas porque en su pequeña persona el hambre borraba cualquier otro sentimiento.

Emilio con sólo once años, además de conocer el hambre, también sabia de cariño y amor. Y el amor para él empezaba en su hermano Paquico. Por eso mientras su hermano absorbía la leche con todas sus fuerzas, él, cuando llegaba su turno, se limitaba a soplar por el agujero.

Dña. Cecilia supo desde ese momento, que el amor no tiene edad. Emilio, con sólo once años había escrito la palabra Amor en un bote de leche condensada. Apenas podía disimular su emoción. Estuvo hablando con ellos un buen rato y finalmente, bajo su cariñosa y atenta mirada los niños se marcharon.

Naturalmente, y como era de esperar, hubo otros encuentros. Entonces los niños no sólo recibieron leche condensada, sino otras muchas cosas…

*

NB. Dña. Cecilia murió en l986. Seguramente es una de esas santas desconocidas, cuya fiesta celebramos hoy. Emilio y su hermano viven en la actualidad. Uno es médico y el otro es empresario. Los dos tienen en su casa una foto enmarcada de Dña. Cecilia.

_______________

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.