UN SACERDOTE ESPAÑOL

Hoy os traigo a vuestra consideración dos pasajes bíblicos:

– En el Antiguo Testamento, en el Levítico, el Señor Dios Padre, una vez alcanzada la tierra prometida, dice a su pueblo: “Porque yo soy el Señor, el que os sacó de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Habéis de ser santos, porque yo soy santo” (Lv 11,44).

– En el Nuevo Testamento en Mat.5.48, es Jesús quien nos lo vuelve a repetir: “Vosotros sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto”.

El Señor que nos creó santos, quiere, ha querido siempre que seamos santos. Nos quiere unidos a Él. La Santidad es justamente eso. El Señor quiere que le busquemos, que procuremos estar unidos a Él, que deseemos estar unidos a Él, y que ese deseo sea la meta de nuestra vida.

¿Cómo ser santo? ¿Cómo ser perfecto?
¿Cómo encontrar al Señor? ¿Cuál es el camino?

“Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. nos dice Jesús. Se trata entonces de seguir las huellas de Cristo. Se trata de seguir el mismo camino de Cristo…

*

Cuando el Señor nos pide que seamos santos, lo está pidiendo a todos, porque todos somos sus hijos.

El derecho a la santidad es universal. Era universal para los primeros cristianos, era universal en la Edad Media y es universal en la actualidad.

Sin embargo, el paso de los siglos deformó este concepto y lentamente se desarrolló la idea de asociar la santidad con algo reservado a personas excepcionales — por lo general religiosos— o en circunstancias especiales, por ejemplo, sufriendo martirio.

El seglar poco menos que perdía el derecho a la santidad. ¿Se habían olvidado con el paso de los años las palabras del Señor: “Habéis de ser santos porque yo soy santo”?

Un sacerdote español, hoy canonizado, —San Josemaría Escrivá de Balaguer— por inspiración divina, recupera el mensaje. Observa que durante siglos el concepto de santidad, había quedado deformado y relegado a unos pocos…,y funda el Opus Dei el 2 de octubre de 1928, como un camino de santificación dirigido a toda clase de personas en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano.

La llamada universal a la santidad, se extiende. Muchos cristianos “descubren”, que ser santo es justo lo que Dios quiere de nosotros.

El concepto de santidad es revisado en el Concilio Vaticano II, (Lumen Gentium), que proclama: “Todos en la Iglesia, ya pertenezcan a la jerarquía, ya pertenezcan a la grey, son llamados la santidad”.

Los primeros cristianos, no necesitaron que nadie les dijese estas cosas. Primero porque todos eran “iguales”, y segundo porque Jesús les había repetido de viva voz las palabras de su Padre a sus antepasados: “Habéis de ser santos, porque yo soy santo”

San Josemaría Escrivá, murió el 26 de Junio de 1975.
Mañana se cumplen 41 años de su muerte.
Su mensaje sigue más vivo que nunca.

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