UNA ESPADA LE ATRAVESÓ EL CORAZÓN

Era joven y fuerte. Vino al mundo en la aldea de Aye, en la provincia de Karak, a 120 kilómetros al sur de Ammán. Era jordano; había tenido la suerte de nacer en una zona del Oriente Medio relativamente tranquila. Se llamaba Muad al Kasaesbe.

Desde niño había sido un buen estudiante. Le gustaba la aviación y con ayuda de todos consiguió ser piloto relativamente joven; solo tenía 24 años y ya era teniente. Era el orgullo de sus padres y especialmente de su madre –una mujer relativamente mayor–, para la cual, aquel hijo era toda su vida. Sus amigos de la aldea de Aye le tenían por un superdotado.

Hace unos días cuando tripulaba unos de los aviones jordanos que atacaban posiciones del Estado Islámico en Siria su avión fue alcanzado por un misil. Tuvo tiempo de saltar, pero al caer en territorio enemigo fue rápidamente apresado.

Conocido por la siglas” EI”, el llamado Estado Islámico es un grupo terrorista insurgente de naturaleza yihadista suní, autoproclamado califato. El susodicho califato reclama la autoridad religiosa sobre todos los musulmanes del mundo, y tiene como objetivo unir todas las regiones habitadas por musulmanes bajo su control, comenzando con Irak, gran parte del Oriente Medio, y la región de lo que ellos llaman el “Levante Mediterráneo”.

Todas estas milicias han jurado lealtad a la organización, que se caracteriza por su severa interpretación del islam y su violencia brutal contra los chiitas, al ser sus miembros suníes. Esta violencia brutal se extiende actualmente por todo el mundo.

Unos días después de ser apresado, el joven piloto fue ejecutado de la forma más cruel que pueda imaginarse. Fue introducido en una jaula de hierro, le rociaron de gasolina y le quemaron vivo. Hicieron un video con el salvaje asesinato y lo difundieron por el mundo.

El horror de la imagines es difícilmente soportable, y por supuesto hiere la sensibilidad de cualquier ser humano. A su madre, Saafia al Kasaesbe, aquellas imágenes le destrozaron el alma, y su corazón no pudo resistir ver su a su hijo morir de esa forma tan cruel; fue hospitalizada y a los pocos días la pobre mujer falleció en un centro médico tras sufrir un ataque al corazón.

Hace muchos años, muchísimos años, a pocos kilómetros de allí, también una Mujer vio morir a su Hijo. Fue de forma diferente. Fue peor, infinitamente peor: le torturaron reiteradamente, le hicieron arrastrar una pesada cruz apoyada sobre sus hombres, azotándole sin piedad por las calles de Jerusalén y finalmente fue vilmente crucificado hasta morir por extenuación…

El corazón de ambas fue “atravesado por una espada”…

Ella pudo soportarlo porque era la Madre de Dios.
Saafia al Kasaesbe sólo era la madre de un valiente soldado.

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NB.
La aldea de Aye en la provincia de Karak no queda muy lejos del lugar donde los estudiosos sitúan el lugar donde Juan Bautista bautizó a Jesús.
(Según Jordania, el Bautismo de Jesús tuvo lugar al este del Jordán en Al-Maghtas, conocido como la Betania Jordana, lugar reconocido por el Papa San Juan Pablo II)

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