UNA GOTA DE VENENO

Si releemos el libro del Génesis, y en concreto el relato de la tentación,  y el anuncio de que el “linaje” de la mujer un día vencerá y aplastará la cabeza de la serpiente  -es decir, la muerte-,  podríamos llegar a una conclusión: El hombre en esta ocasión no se fía de Dios.

Tentado por las palabras de la serpiente, abriga la sospecha de que Dios en definitiva, le quita algo de su vida, que Dios es un competidor que limita nuestra libertad, y que sólo seremos plenamente seres humanos cuando lo dejemos  de lado.

El hombre vive con la sospecha de que el amor de Dios crea una dependencia y que necesita desembarazarse de esa dependencia para ser plenamente él mismo. El hombre no quiere recibir de Dios su existencia y la plenitud de su vida. El quiere tomar por sí mismo el árbol del conocimiento, y con este “árbol” el poder de plasmar el mundo, de hacerse dios, elevándose a su nivel, y de vencer con sus fuerzas a la muerte y a las tinieblas.

Con este relato no sólo se describe la historia del inicio, sino también la historia de todos los tiempos, y de que todos llevamos dentro de nosotros una gota de veneno,  derivada de ese modo de pensar  reflejado en las imágenes del Génesis. Esa gota de veneno la llamamos pecado original.

Esa gota de veneno nos induce a pensar, que pactar un poco con el mal, reservarse un poco de libertad contra Dios, en el fondo está bien, e incluso que es necesaria. Sin embargo no es así. Una simple gota ya envilece,  y además detrás de la primera gota siempre suele venir la segunda… No tenemos más que mirar a nuestro alrededor.

Aparte de esa gota de veneno original, todos los días nos ofrecen alguna que otra gota de veneno asegurando que nos reportará un gran bien, que en cierto modo nos hará superiores, y que por supuesto aumentará nuestra libertad.

Es sólo una gota. Es sólo una vez. Por probar no pasa nada. Y para terminar de tentarnos  nos dicen: ¿Es que no eres hombre?

 

____________________

(Tomado de una homilía del Papa Benedicto XVI (8-12-2005) Basílica de S. Pedro).

En agradecimiento a mi amigo “Willy” por su ayuda.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.