YO LA AMÉ Y LA PRETENDÍ…

Estaban escritas en un tarjetón que encontramos en los bancos de una preciosa iglesia, en la celebración de la boda del hijo de unos amigos. Eran unas frases impactantes –que después fueron leídas en la primera lectura de la ceremonia-.

El lector, desde el ambón, las fue leyendo despacio, como si fueran sentencias, con voz fuerte y grave. La acústica era excelente; él leía despacio, y los versículos, uno a uno, quedaban como “flotando” en el ambiente:

“Yo la amé y la pretendí desde mi juventud; me esforcé por hacerla esposa mía, y me constituí en el amante de su belleza”.

“Realza su nobleza con su intimidad con Dios, pues el Señor del universo la amó”.

“Decidí, pues, tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que sería mi consejera en los día felices, y mi aliento en las preocupaciones y penas”.

“Gracias a ella, me decía, alcanzaré prestigio entre la muchedumbre, y, aunque joven, honor ante los ancianos”.

“Por ella conseguiré la inmortalidad, y dejaré recuerdo eterno a los que me sucedan”.

“Vuelto a casa, junto a ella descansaré, pues no causa amargura su compañía, ni tristeza la convivencia con ella, sino gozo y alegría”.

________

Los novios, los padrinos, y muchos asistentes seguramente no captaron el mensaje de estas frases. Ciertamente sonaban maravillosamente bien y en total armonía con la celebración, pero la forma en que estaban redactadas recordaba algún pasaje del Antiguo Testamento.

¿Quién era el autor de estas frases tan impactantes?

No fue difícil saberlo. En algún lugar del tarjetón había una referencia al Libro de la Sabiduría. Para Salomón, autor del Libro, la Sabiduría es ansiada como esposa y compañera íntima de la vida no solo por su belleza sino por estar en el seno de Dios donde conoce los misterios divinos.

Quizás, nosotros, un día, seamos capaces de imitar a Salomón. Él dedico toda su vida a descubrir la Sabiduría, y finalmente la encontró en el seno de Dios, porque la Sabiduría… conoce los misterios divinos.

Para ello sólo tenemos que buscar la proximidad de Dios, la cercanía de Dios. Eso es lo que hizo Salomón durante toda su vida.

________________

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.